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Acerca del Proyecto del Bitrasvase del Ebro a los ríos Pas y Besaya

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El déficit de agua en verano en Cantabria, especialmente en la Bahía de Santander y en la zona oriental de Cantabria, ha sido un problema históricamente recurrente desde hace muchos años.

Al inicio de esta legislatura, en verano del 2019, la situación era preocupante, aún en una Comunidad Autónoma en la que hay precipitaciones abundantes durante el año, pero que cada vez son más irregulares, y donde lo que no hay es regulación de esas aguas. Por ello, nos pusimos a trabajar con prioridad inmediata la consecución del bitrasvase del Ebro, que por fin se consiguió.

Ese Bitrasvase, por fin conseguido del Embalse del Ebro, así como la Autovía del Agua y otras inversiones que se han venido ejecutando estos últimos años para reducir pérdidas de agua, conectar municipios a la Autovía del Agua y mejorar las captaciones y la capacidad de regulación de nuestros planes regionales, han permitido este año que el Gobierno de Cantabria haya podido suministras agua regularmente a todos los municipios de Cantabria, aun siendo el verano más seco de los últimos 60 años y con más gente que nunca, por el éxito turístico cosechado.

Pero el agua es un bien esencial, el cambio climático ya nos está afectando, con sequías cada vez mayores e inundaciones cada vez más extremas y teníamos que estar preparados para el futuro.

Por todo ello, la Consejería de Obras Públicas y la Dirección General de Obras Hidráulicas, además de la autorización del bitrasvase y de las obras que viene realizando, ha estado estos últimos años analizando varias líneas de trabajo:

  • Análisis regulación en superficie, problemática. Condicionantes ambientales- sociales importantes. Problema añadido pérdida agua por evotranspiración en un verano sequía como el actual.
  • Planteamiento Plan Hidrológico, incremento captación y transporte desde el DEVA. Consultado el IH, se introducían dudas sobre su comportamiento a largo plazo por cambio climático. Además, conllevaba importantes costes, de ejecución y energéticos.
  • Y por ello nos decidimos a poder conocer los recursos de agua subterráneos que se sabe que existen, y alguno con una elevada capacidad de almacenamiento, pero de los que apenas se disponen de datos, ni sobre los volúmenes de agua, ni sobre todo sobre la calidad del mismo o la capacidad de recarga natural que tienen.

Es conocido que existe una masa de agua subterránea denominada Santillana a San Vicente de la Barquera, pero que llega hasta Santander, de una gran extensión y elevada capacidad de almacenamiento, cantidades almacenadas del orden de magnitud del propio Pantano del Ebro y en subterráneo, sin pérdidas por evotranspiración, por lo que merecía la pena analizarlo.

Esa masa de agua tiene múltiples afloramientos, pero como siempre se cogía agua de superficie, no está explorada para su aprovechamiento.  Aparte de los estudios geológicos del IGME, se recopiló únicamente un estudio encargado por la Confederación Hidrográfica en 1998 a un instituto soviético [el Instituto de Cinética Química y Combustión de la rama Siberiana de la Academia de Ciencias de la Federación Rusa], en el que se utilizaron, entre otros, métodos isotópicos y de resonancia magnética nuclear, efectuado para todo lo contrario, precisamente para evitar los afloramientos de agua en la presa de la mina de Reocín, pero que aporta información valiosa para empezar a estudiarlo.

Dentro de esa masa de agua se han analizado las unidades y ubicaciones más apropiadas para iniciar los estudios. Todo ello a partir de toda la información y estudios recopilados y de los siguientes criterios:

  • Cercanía a la Autovía del Agua para evitar tener que construir una infraestructura nueva y aprovechar la ya existente.
  • Que la cuenca de infiltración sea suficientemente extensa para que exista una elevada capacidad de renovación del agua.
  • Que a priori, no sea probable la existencia de contaminación de metales pesados ni de materia orgánica del sector ganadero. Esto es complicado de poder asegurarlo antes de hacer la prueba y, por tanto, en los sondeos de investigación establecemos un análisis de las aguas que se obtengan durante la propia ejecución del sondeo para su comprobación.

A partir de esos estudios hidrogeológicos, dentro de esa extensa masa de agua, se ha seleccionado una unidad hidrogeológica que comprende parte de los municipios de Santillana, Reocín, Alfoz de Lloredo, representado en estos paneles:

Uno de ellos es una planta de la zona a investigar seleccionada, sobre la que se representan con distintas tramas y colores las diferentes capas que afloran en la superficie.

Y el otro es un corte geológico en profundidad del terreno siguiendo la línea que ven en el plano en planta y que discurre (en orientación Noroeste Sureste…) desde Puerto Calderón hasta casi Puente San Miguel.

Este corte nos muestra como existen una serie de capas o estratos del terreno en una estructura sinclinal, es decir con una forma cóncava hacia arriba, como un cuenco, en donde se van superponiendo estratos permeables con estratos impermeables, que es lo que hace que el agua que se infiltra por las zonas permeables que vemos en los laterales de la imagen se almacenen de forma natural en la parte baja del cuenco, confinada entre dos capas impermeables.

En concreto al ver el corte geológico, se observa como a una profundidad en el centro de entre cien y ciento cincuenta metros aparece el primer acuífero, de calcarenitas, que vemos en verde oscuro de unos 40 m de espesor dentro de una capa mayor (color verde).

Dentro de este acuífero, la propia Confederación Hidrográfica dispone de ciertos pozos y piezómetros que nos servirán como elementos de control en cuanto a su comportamiento ante cualquier extracción. Vamos a analizarlo por su facilidad y economía en su ejecución, y por la facilidad en su control, si bien nos presenta bastantes dudas, tanto en su capacidad de almacenamiento por disponer un espesor algo reducido, como en su recarga natural por la menor área de infiltración que aflora a la superficie, y por las dudas sobre su calidad, por su menor capacidad de depuración natural en su recorrido desde terrenos con elevado contenido orgánico agrícola-ganadero. En todo caso, por su sencillez y economía de ejecución y por su capacidad de control, merece la pena analizarlo.

A continuación, hasta los 500 m de profundidad se observan unas areniscas prácticamente impermeables, que costará atravesarlas con el sondeo para llegar al segundo acuífero, igualmente de calcarenitas, color marrón en el gráfico, de un espesor de unos 30m, debajo del cual también hay una capa impermeable hasta llegar al tercer acuífero, de color ocre suave en el gráfico, compuesto por calizas, de mucho mayor espesor, más de 200 metros y elevada superficie de afloramiento, por lo que no debería presentar problemas ni de capacidad del acuífero, ni de cantidad de recarga.

Aunque según la fuente, los números estimados son muy dispares, hablamos siempre de recargas importantes de hectómetros cúbicos al año, y que se obtienen tanto por las infiltraciones laterales desde el cauce del río Saja, como, sobre todo, por la infiltración sobre una gran superficie que vemos en ese mismo tono ocre suave en el mapa de planta.

Teniendo en cuenta el recorrido que realiza el agua hasta llegar a esas profundidades la contaminación orgánica de vertidos ganaderos en superficie se encontrará muy disminuida por la propia depuración natural hasta llegar a esas profundidades. Se estima que no habrá contenido significativo de sulfatos ni metales pesados, cuya presencia se observa sobre todo en superficies dolomitizadas. Intentar evitarlo fue uno de los criterios para seleccionar los puntos de sondeo y por ese motivo los sondeos se van a una zona de calizas, alejadas de esas dolomitas de la zona de Reocín.

Y al ser una capa kárstica, con fisuras y oquedades por las que el agua se comunica desde las superficies de captación hasta el fondo del cuenco, aunque ejecutemos un sondeo a 600 metros de profundidad, si efectivamente se encuentra todo comunicado, por el principio de los vasos comunicantes el agua ascenderá por el interior del sondeo hasta la profundidad a la que se encuentre el nivel freático en los laterales que lo alimentan, lo que establece bombeos a profundidades razonables (en el entorno de 160m ) y, por tanto, con costes energéticos más reducidos. Este es otro de los objetivos, no sólo conseguir agua, sino que sea a un coste por ejemplo inferior a traerlo desde el Deva o desde el Ebro, en ambos casos con bombeos importantes.

Nuestro objetivo es realizar los sondeos que nos permitan llegar al menos a los dos primeros acuíferos en profundidad, (nos gustaría llegar al tercero, aunque existen dudas sobre una posible comunicación entre el segundo y el tercero, con lo que podría valer llegando al segundo). Esto lo iremos viendo según cómo discurran la ejecución.

  • Uno de los sondeos llegará al acuífero más superficial, profundidad estimada 200m.
  • El otro sondeo debe alcanzar los siguientes acuíferos, a una profundidad estimada de hasta 700 m.

Y para el emplazamiento ya concreto, que veis con un punto rojo en el mapa geológico, además de los criterios mencionados se introdujo la cercanía con la Autovía del Agua, y más aún en la propia explanada de la parcela pública en la que se encuentra la ETAP de Santillana, que se encuentra en Vispieres, y en la que, en caso de ser aprovechable, se potabilizaría el agua antes de introducirla en la Autovía del Agua.

Los dos sondeos irían en esa parcela, la diferencia estriba en el acuífero al que lleguen en función de la profundidad. El que llegue a los acuíferos inferiores deberá atravesar el acuífero superior para lo que se entubaría con una tubería de acero ciega hasta llegar a los acuíferos más profundos.

La técnica de perforación es mediante una rotopercusión con circulación de agua, aire a presión y espumante de material biodegradable. Ningún compuesto químico que pudiera dañar la calidad del agua.

Al encontrarnos con abundante agua por llegar a alguno de los acuíferos, se establece una testificación geofísica de algunos parámetros como temperatura, conductividad, gamma natural, sondas eléctricas, que nos permitan testear en tiempo real y de forma continua la calidad del agua…Además, se cogen muestras de agua que se llevan a analizar al laboratorio.

Tanto la evaluación del caudal, como la toma de muestras, se introduce un grupo motobomba a una profundidad estimada de 160m que nos permite que llegue un cierto caudal (30-50 l/seg) a la superficie.

En ningún momento se interrumpirá el funcionamiento de la planta actual.

El presupuesto de la inversión necesaria para estos dos sondeos asciende a 1 millón de euros y ya se dispone del proyecto, por lo que nuestro objetivo es licitarlo este mismo año para que pueda comenzar su ejecución a lo largo del próximo año.

Alguno se preguntará. Y si se sabía o al menos se intuía todo esto, ¿por qué nunca se ha hecho?

Primero hay que tener en cuenta que en Cantabria históricamente se ha venido disponiendo de captaciones naturales y de aguas superficiales de los propios ríos, que se mantenían con agua durante buena parte del verano. Los cambios climáticos, sobre todo la reducción de frío y la nieve que permitía almacenar el agua y alimentar las captaciones hasta muy tarde ha sido uno de los factores que pueden haber influido. También los recientes condicionantes ambientales de mantener unos caudales ecológicos durante todo el año antes no existían y es un elemento que añade necesidades mayores en verano.

Pero, sobre todo, la complejidad técnica de sondear los estratos de los que estamos hablando y más aún a esa profundidad, que se encontrará entre 500 y 700 m en uno de los sondeos.

Los avances y experiencias en técnicas de perforación en otras cuencas, como el Ebro, son claves para que nos lancemos a realizar estos sondeos, pero realmente con problemas que seguro saldrán en su ejecución y que esperemos que se resuelvan satisfactoriamente. Es yo creo que la mayor incertidumbre, junto a la propia calidad del agua. La hidrogeología no es una ciencia exacta. Pero, en todo caso, creo que la inversión de 1 Millón de euros para investigarlo y analizarlo merece la pena cuando hablamos del futuro de un bien tan escaso como el agua.