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Tres trabajadoras de la Fundación Comillas quedan excluidas de la aplicación de la reforma laboral por la Directora de la Fundación Comillas y la Consejería de Economía del Gobierno de Cantabria.

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La Fundación Comillas lleva más de diez años utilizando empresas de servicios auxiliares para cubrir puestos estructurales. Uno de los objetivos de la nueva reforma laboral es regularizar este tipo de situaciones obligando a la empresa a contratar directamente a los trabajadores. Las tres empleadas afectadas cumplen con todos los requisitos para pasar a formar parte de la plantilla de la Fundación Comillas, pero se han visto discriminadas y excluidas en la aplicación de la reforma laboral.

En el mes de abril la Fundación comillas regularizó la situación de todos los empleados de la rama académica que se encontraban con contratos temporales, pero no ocurrió lo mismo con estas tres trabajadoras que pertenecen a la rama administrativa a pesar de ser las de mayor antigüedad.

La Dirección General de la Fundación Comillas les comunicó que desde la Consejería de Economía no querían regularizar su situación de cesión ilegal de trabajadores y que acudieran a la vía judicial. Estos pasos no son los que han tenido que seguir el resto de los compañeros del departamento académico a los que de manera automática se les hizo empleados de la institución

En junio se celebró el acto de conciliación en el ORECLA donde la Fundación Comillas representada por la Directora General y siguiendo las directrices de la Consejería de Economía se opuso a cualquier negociación dejando su futuro laboral en manos de una decisión judicial. Cabe destacar que la documentación del último Patronato celebrado el 29 de noviembre no hace mención alguna a este problema judicial en el que se encuentra la institución ante las tres demandas presentadas por las trabajadoras

A pesar del compromiso de la Directora de la Fundación Comillas con las trabajadoras afectadas a no publicar nuevas ofertas de empleo para cubrir estos puestos hasta la resolución del proceso judicial, estas tres empleadas han sido informadas que no continuarán trabajando en la Fundación Comillas a partir del 16 de diciembre.

Además, a petición de la Directora General, el Delegado Sindical de CCOO de la Fundación Comillas también se negó a cualquier tipo de colaboración o ayuda a estas trabajadoras alegando a que solo representaba al departamento académico lo que resulta llamativo que un delegado sindical se posicione al lado de la empresa y no de las trabajadoras. Probablemente esto se deba a que la última incorporación a la plantilla de la Fundación Comillas hace un mes sea un familiar muy cercano al delegado sindical y esta incorporación se haya realizado sin proceso de selección alguno.

Todos estos hechos llevan a pensar que la oposición de manera sistemática para subsanar la situación de irregularidad en la que se encuentra estas empleadas puede ser la de disponer de tres puestos de trabajo para futuras convocatorias de empleo, convocatorias que en ningún caso cumplirán los principios de transparencia como ha sucedido en los últimos procesos selectivos. Esta es la práctica que lleva desarrollando la Directora de la Fundación Comillas desde su incorporación con todas las nuevas contrataciones asignadas a conocidos del partido.

Resulta increíble que los miembros del Partido Socialista propulsores de la nueva ley de reforma laboral y defensores de los derechos de los trabajadores se nieguen a cumplir con la legalidad e ir en contra de tres trabajadoras con una media de diez años de experiencia en los puestos estructurales para favorecer a sus amigos y nadie haga nada para impedirlo.